Pero qué se creen? ¿Que nos asustan con sus porras? El pasado domingo, como cualquier otro, arrasaron (porra en manos municipales en la escalera sita n la plaza de Cascorro. No tararon mucho: en dos minutos nfiscaron el material a dos ndedores, e incluso se llevaron on.fundida?) la bolsa de ropa una clienta.Indignación. Frustración. Y que, con el paro que hay, ¿por e no nos dejan vender tranquiLmente? ¿Tanto molestan nuesas pequeñas empresas? Nuesro, puesto no abarca más de cuaro centímetros cuadrados, aligual que el de otros companeros: unos hilos y poco más. Artesanía callejera que no da para7 pagar su licencia.Se quejan de que la juventud es vaga, borrachuza del sábado noche y drogadista mierda. Pues allí nos tienen todos los domingos por las mañanicas temprano intentando vender nuestro arte. ¡Que nos dejen en paz, y que se preocupen un poco más de pillar a carteristas, mangantes, vendedores de mentiras y demás animales rastreros!
Este domingo, si el tiempo deja, nos volveremos a poner. Tal vez nos vuelvan a quitar el material a más de uno. No podemos-hace nada frente a sus porras y su poder. Lo que no nos pueden quitar en esta democracia son las ganas de luchar y gritar. Porque, aunque esté todo perdido, siempre nos quedará el molestar y el derecho a hablar. ¿No?-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de mayo de 1994