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CARTAS AL DIRECTOR

Trampas callejeras

Desde hace más de un año crecen en medio de las aceras de nuestra ciudad, como por generación espontánea, arcos metálicos que, al parecer, nuestro Ayuntamiento autoriza con objeto de proteger el acceso de los coches a los garajes. Sin embargo, en mi modesta opinión, nuestros representantes municipales olvidan que debería ser al ciudadano a quien tendrían que proteger, por encima de facilitar un más fácil y cómodo acceso a los vehículos.Se les ha ocurrido pensar, señores del Ayuntamiento:

- ¿Cuántas son las personas con problemas de visión que caminan por nuestras calles, muchas de ellas fatalmente iluminadas por la noche?

- ¿Cuántos niños corretean a diario por nuestras aceras?

- ¿Cuántos ciudadanos van conversando prestándose, faltaría más, mutua atención?

Es posible que la medida se haya autorizado para potenciar que los ciudadanos no caminemos por las calles y así protegernos para no padecer el desastroso estado en que se encuentran: cuajadas de arcos metálicos protectores, agujeros sin cubrir o mal tapados con maderas o placas peligrosas, obras sin protección adecuada, árboles descuidados, coches que ocupan todas las esquinas impidiendo el paso, montones de suciedad, etcétera.

A ustedes, señores del Ayuntamiento de Madrid, no les interesamos para nada los ciudadános de a pie; les ocupan obras costosas y faraónicas, o la polémica con la comunidad autónoma sobre la ampliación del Metro,que, como es un tanto que no se pueden apuntar ustedes, la tienen en vías de paralización. Claro está que ampliar el Metro también beneficia, supongo, a los mismos ciudadanos de a pie. ¡Qué lástima!-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de octubre de 1994