Fue un recital memorable. La fusión de poesía y música que posee un ciclo como La bella molinera, del escritor Wilhelm Müllet y el compositor Franz Schubert, se vio magnificado por el arte interpretativo del barítono alemán Andreas Schmidt, acompañado al piano por Rudolf Jansen. La memoria caprichosa traía el recuerdo de Fischer Dieskau en el estilo y en la dicción. Andreas Schmidt. posee una voz fresca, luminosa y llena de matices, una afinación impecable y un sentido de la musicalidad y el buen gusto admirables.Dio a cada pieza su clima preciso, sin sobresaltos, con una técnica al servicio del espíritu, con un equilibrio exacto entre los estados de ánimo sugeridos por el texto y la belleza innata de la melodía schubertiana.
La bella molinera
De Schubert. Andreas Schmidt (barítono), Rudolf Jansen (piano). Ciclo de lied. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 21 de noviembre.
Las 20 canciones se sucedieron como un suspiro, como la vida que pasa, en la ilusión y en la sombra del presentimiento de la muerte. Tuvo todo tanta intensidad, tanta emoción, tanta belleza, que la tormenta de aplausos al final me dio la sensación que sorprendía a los propios intérpretes. Y es qué, de verdad, pocas veces se escucha cantar de esta manera.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de noviembre de 1994