Santiago B. N., de 18 años, se encontraba anoche en coma profundo como consecuencia de una pelea callejera ocurrida en Móstoles (199.000 habitantes) el sábado por la noche.Una de las versiones -facilitada por la policía a partir de las denuncias de algunos de los implicados- indica que en el incidente intervinieron los porteros del bar Lejano Oeste, de la plaza de Julio Romero de Torres, y que el detonante consistió en que un grupo antifascista pretendió repartir propaganda en el local, lo que les fue impedido. Varios testigos presenciales localizados ayer por este periódico muestran un relato diferente.
Susana y Marisa, que fueron testigos presenciales, y la dueña del bar Lejano Oeste, explicaron que la pelea se produjo en la plaza, frente al local, y no a la entrada. Su versión es ésta:
"Hacia las nueve de la noche del sábado [la víspera del 20-N, el día en que murió Franco], un grupo de seis o siete jóvenes se sentó en las escaleras de la plaza. Enseguida, comenzaron a proferir gritos a favor de Franco y a provocar a los clientes del bar. Mientras tanto, repartían propaganda. Entonces, otro grupo, de cuatro o cinco, se dirigió hacia ellos. Se liaron a golpes. Los camareros avisaron a la polícía. Al llegar los agentes, la reyerta terminó sin más y todos abandonaron la zona. Pero, después, se reagruparon los dos bandos y volvieron a golpearse, esta vez con cadenas, botellas... Incluso dos de los chicos llevaban navajas. La policía llegó de nuevo y los dispersó. Sin embargo, un chaval quedó tendido en el suelo y los agentes se lo llevaron deprisa".
El padre del joven herido explicó ayer a este periódico que su hijo no pertenece a ninguna tribu urbana. "Es ecologista, y los que le agredieron son neonazis, y uno concretamente es conocido en el pueblo. Mi hijo es antirracista, pacifista y muy tolerante, sin embargo a alguien le tenía que tocar y le tocó a él".
La agresión se produjo, según el relato del padre, "cuando uno de los agresores agarró por la espalda a Santiago, lo puso cabeza abajo y le soltó dejando que golpease el suelo con la cabeza".
El hecho de que todo ocurriera frente al bar Lejano Oeste parece ser circunstancial. "Mi hijo nunca ha frecuentado ese lugar".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de noviembre de 1994