Conseguir el permiso del Gobierno bosnio para cruzar el túnel no es fácil. Para los jóvenes en edad militar, las dificultades se multiplican, porque es el Ejército el que tiene que dar la luz verde. "Todos los jóvenes se irían de Sarajevo, si pudieran", comenta un periodista croata que trabaja en una revista semanal de la capital bosnia. Mucha de la gente, que sale por el túnel, nunca vuelve a Sarajevo.La Hochschule für Musik uríd Darstellende Kunst in Wien (Instituto de Música y Artes de Viena), en colaboración con el Gobierno austriaco, ofreció en julio 12 becas a otros tantos estudiantes de Sarajevo, por un importe de 1.100 marcos alemanes cada una. Siete chicos y cinco chicas fueron seleccionados tras un concurso público, entre ellos un clarinetista, un trompetista, una musicóloga, un compositor y un director. "Se escogieron los instrumentos y especializaciones que más necesitaremos cuando Sarajevo tenga una vida musical normal, después de la guerra", explica Alisher, uno de ellos.
Para salir de la ciudad, los 12 pidieron permiso al Ministerio de Ciencias y Educación. Los chios que estaban en el ejército tuvieron que solicitar la autorización de sus unidades. Luego vino el permiso del Ministerio de Defensa, el más difícil de obtener, el del secretariado municipal de Defensa y, por último, el Alto Secretariado de Defensa del municipio. Con todos estos documentos, los 12 estudiantes pudieron obtener el pasaporte bosnio. Tres meses de papeleo. "Aquí hay ente que cree que hora no es el momento de irse de la ciudad", recuerda Alisher.
Con toda la documentación a punto, intentaron salir en avión esta semana. a través de Unprofor y UNESCO. Sólo consiguieron dos plazas para el miércoles, pero el aeropuerto estaba cerrado. Decidieron ir en autobús a Dobrinja para salir por el túnel. "El martes estábamos en los accesos del túnel, pero nos dijeron que los civiles no podían asar. Una mujer había resultado herida en un bombardeo".
Las clases han empezado ya en el Instituto de Música de Viena sin los 12 becados de Sarajevo. Pero la dirección de la escuela austríaca ha hecho llegar un mensaje en el que asegura que les reservan sus plazas para cuando puedan salir de la ciudad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de noviembre de 1994