Hace unos días decidí acudir al teatro María Guerrero, en Madrid, para ver la obra titulada El cerco de Leningrado, interpretada por Nuria Espert y María Jesús Valdés. La obra, con sutiles trazos humorísticos, expone una política (teatro político), unos ideales y unos valores "pasados de moda" para algunos; desde luego, no para mí. Los diálogos destilan y emanan una deliciosa defensa de la utopía hasta sus últimas consecuencias mediante la excelente interpretación de ambas actrices. Pero sobre todo me gustaría agradecer a la señora Espert (gran dama del teatro) el enorme esfuerzo que ha realizado al mantener en cartel la obra, a pesar de la reciente pérdida de su marido (pocos días después del estreno).-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de noviembre de 1994