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Fondos públicos y asistencia privada

"No vamos a privatizar la sanidad pública", aseguró ayer en la clausura de la Conferencia Nacional de Sanidad del PP, su presidente José María Aznar. "Lo que queremos es contar con la sanidad privada para garantizar el derecho a la salud de todos los españoles". Aznar, que a su llegada al Palacio de Congresos de Madrid fue asediado por decenas de asistentes para que firmara ejemplares de su libro La segunda transición, explicó que el Sistema Nacional de Salud seguirá siendo un servicio público esencial, financiado con fondos públicos, en el que el concepto de aseguramiento público seguirá siendo ostentado en exclusiva por el Estado". El presidente del PP apeló a las distintas administraciones públicas para que tomen medidas que reduzcan el gasto sanitario, aunque al mismo tiempo dijo que "es imprescindible contar con unos presupuestos reales que arbitren los fondos públicos necesarios para hacer frente a la presión asistencial"."Eficiencia", "competitividad", "libertad de mercado" y "criterios empresariales" son las recetas que más se repiten en el proyecto sanitario elaborado por los populares. Proponen, por ejemplo, que los presupuestos de cada centro sanitario dejen de ser rígidos, pudiéndose modificar, mes a mes, dependiendo de su "productividad organizativa (es decir, del número de pacientes y de su eficiencia interna)".

Invertir en lo rentable

Los populares dicen, sin embargo, que para que exista "un mercado competitivo", como el que propugnan con su modelo asistencial mixto, es necesario que exista una oferta suficiente de servicios y reconocen que en la mayor parte de España la oferta privada no es suficiente como para crear un mecanismo de mercado óptimo". Sin embargo, están convencidos de que el apoyo a la pequeña y mediana empresa puede ser suficiente para salvar esta carencia, "incentivando la inversión privada".Fernández Miranda calcula en un 30% las prestaciones que con su modelo estarían en manos privadas a medio plazo. Miranda explicó más tarde que el Estado debe estar allí donde no llega lo privado: asumir los servicios no rentables. "Yo no puedo decirle a un empresario que se suicide. Él debe invertir lógicamante donde hay rentabilidad. De esta manera el Estado podrá, a su vez, dedicar más dinero a aquellas cosas que jamás serán competitivas desde. el punto de vista empresarial", precisó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de noviembre de 1994