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EDUCACIÓN

Los alumnos de Oxford y Cambridge votan laborista y son poco promiscuos

La élite que, supuestamente, gobierna el Reino Unido, la integrada por los graduados de las prestigiosas universidades de Oxford. y Cambridge, está destinada a convertirse en una casta devorada por la normalidad más absoluta.Los alumnos que actualmente estudian en ambos míticos centros son mayoritariamente -más del 40%- votantes del partido Laborista, se emborrachan con la muy común cerveza, con el mismo exceso que sus compañeros de edad en las clases trabajadoras; practican escasamente el sexo -un tercio de ellos son virgenes-, o, caso de hacerlo; no cambian de partenaire; disponen, como máximo de 5.000 libras al año (alrededor de un millón de pesetas) y consumen drogas en el mismo porcentaje que sus restantes compañeros de generación.

Este es, al menos, el resultado de un amplio estudio realizado entre 3.000 estudiantes de ambas universidades por el diario británico The Independent y dos periódicos locales de ambos centros estudiantiles. El muestreo, llevado a cabo el pasado mes, destruye también otro viejo mito asociado a ambas prestigiosas universidades: el del trabajo exhaustivo. Los alumnos de Oxford tienen una relativamente cómoda jornada semanal de 32 horas, mientras en Cambridge, el porcentaje de horas se reduce todavía más, con un máximo de 25 horas semanales para la mayoría de sus estudiantes.

Quizás por ello, y aunque los alumnos se quejan de exceso de trabajo, un tercio de los chicos a los que se denomina oxbridge -mezcla del nombre de los dos centros- cree que la educación que recibe no es la mejor, aunque estén convencidos de que el brillo de nombres tan prestigiosos en su currículo contribuirá a que encuentren un buen trabajo.

Como detalle curioso, el tantas veces mencionado acoso sexual es padecido por cuatro de cada diez alumnos con independencia de su sexo. Eso sí, en el caso de las mujeres, el porcentaje se mantiene en el caso de acoso físico, mientras el sector masculino sólo denuncia el acoso verbal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de noviembre de 1994