La Institución de Oceanografía Scripps, de California (EE UU), quiere continuar el controvertido experimento de medir el calentamiento global enviando sonidos de baja frecuencia a través del océano, que irían desde el norte del Estado hasta Nueva Zelanda. Frente a quien critica el proyecto, Scripps ha acordado trasladar sus altavoces submarinos a un nuevo sitio y prestar más atención a los posibles efectos sobre la vida marina-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de mayo de 1995