Cataluña es una excepción dentro del mapa municipal español porque siguen siendo socialistas la mayoría de los alcaldes que tomaron ayer la vara de mando. En tres de las cuatro capitales de provincia -Barcelona, Girona y Lleida- repitieron los socialistas que ya ocupaban el puesto, mientras que CiU repitió en Girona. Lo mismo sucedió en la totalidad de las ciudades de más de 50.000 habitantes, con excepción de Sabadell, que sigue en manos de Iniciativa per Catalunya (IC).
El acuerdo global al que llegaron días atrás las direcciones del (PSC) e IC, consistente en apoyar al candidato mejor situado de la izquierda o, como mínimo, no participar en operaciones para desbancar al candidato de la lista más votada si ésta es de izquierda, ha sido respetado en líneas generales, lo que ha permitido incluso recuperar algunas alcaldías, entre ellas Manresa, donde ha participado también en el pacto de izquierdas Esquerra Republicana (ERC).
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A pesar de que PSC y CiU mantienen una dura rivalidad en el ámbito municipal, la constitución del Ayuntamiento de Barcelona se desarrolló en un ambiente de cordialidad y Pasqual Maragall tuvo un detalle hacia su rival Miguel Roca: lo nombró jefe de la oposición, con categoría de teniente de alcalde.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de junio de 1995