Los trabajadores de la empresa Álditrans, propiedad de José. María Aldaya, secuestrado por ETA, se concentraron ayer nuevamente en San Sebastián para exigir en silencio la inmediata puesta en libertad de su patrón. Por segundo sábado consecutivo, los trabajadores desplegaron a mediodía una pancarta con el lema "Todos somos José Mari"' frente al ayuntamiento.
A la protesta se sumaron varios ciudadanos, entre ellos los dos hijos menores del secuestrado, Oscar e Idoia. La concentración silenciosa duró una hora.
El portavoz de los empleados, de Alditrans, Enrique Cercadillo, insistió en su petición a ETA para que ponga en libertad a Aldaya "inmediatamente"."Vemos que la gente que viene lo hace de verdad, no de relleno", dijo agradeciendo la solidaridad de los asistentes y en réplica a las presiones que reciben de Herri Batasuna.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de junio de 1995