El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) internó ayer en un centro especial cercano a Kigali a 77 niños ruandeses, con edades que oscilan entre los 7 y los 14 años, acusados de genocidio y detenidos en la prisión de la capital de Ruanda. El Gobierno ruandés acusa a los pequeños de participar en la matanza de más de medio millón de tutsis a manos de hutus en la guerra tribal que estalló durante tres meses en 1994.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de junio de 1995