Budiónnovsk despertó ayer aterrorizada con el tableteo de las ametralladoras, el ruido de los helicópteros y los carros de combate y el grito desgarrador de cientos de mujeres: "¡No disparen, hay niños!". El asalto de las tropas rusas al hospital había comenzado. Tras cuatro horas de combates, con un sal do indeterminado de víctimas, los rusos y los chechenos acordaron una tregua en la que los guerrilleros, que retienen a más de mil rehenes, dejaron salir a las mujeres . embarazadas o con niños menores de tres anos.
El trato es bueno
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de junio de 1995