En relación con el artículo publicado en EL PAÍS el, día 7 de junio de 1995 sobre plantas desaladoras, quisiera, ante todo, felicitar a su articulista, así como animar al periódico a continuar en la misma línea de veracidad, información y divulgación del periodismo científico sin caer en el sensacionalismo al que es tan propenso esta especialidad de la información (no hay nada tan sorprendente como la realidad pura y simple). Hay que suponer que, como indica el citado artículo, el proceso de desalación del agua es, por el momento, muy costoso y, obviamente, si no se desarrolla, se planifica y se investiga sospecho que lo seguirá siendo.Es imposible en este momento seguir mirando al cielo esperando que los dioses nos concedan el preciado don de la lluvia. ¿En cuánto se calculan los costes de la sequía que padece el país? ¿No habría sido menor la pérdida si se hubiera invertido más en investigación y en desarrollo de planes preventivos? En definitiva, ¿cuánto nos está costando el agua en la actualidad y cuánto hubiera costado con el desarrollo de tecnologías altemativas?.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de junio de 1995