El hallazgo en Australia de una mandíbula fosilizada en ópalo, de 100 millones de años de antigüedad, ha venido a iluminar uno de los rincones más oscuros de la historia evolutiva de los mamíferos. El resto pertenece a un lejano ancestro del actual ornitorrinco, el fósil viviente australiano que, pese a ser un mamífero, tiene pico y pone huevos.
Según publican hoy en Nature Timothy Flannery, y sus colegas del Museo Australiano de Sidney, el Kollikodon -así han bautizado al antiguo propietario de la mandíbula- vivió en la edad dorada de los dinosaurios, cuando los mamíferos superaban rara vez el tamaño de un ratón. El Kollikodon, sin embargo, era tan grande como una nutria, y la forma y el tamaño de sus dientes sugieren que sus hábitos eran si milares a los de este animal, alimentándose a base de crustáceos.
El registro fósil de estos mamíferos que ponen huevos es sumamente pobre. El nuevo especímen fue desenterrado en una zona donde son comunes los fósiles de dinosaurios y cocodrilos. Durante los cien millones de años en que han permanecido enterrados, el hueso y el esmalte que formaban la mandíbula fueron gradualmente sustituidos por ópalo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de octubre de 1995