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COPA DEL REY: TERCERA ELIMINATORIA

El Rayo resbala ante el líder de la Segunda

El Hércules anda de buen año. En la Liga se dirige a toda pastilla hacia el ascenso a la máxima categoría. Y en la Copa ya está. metido en los octavos de final, tras noquear ayer al Rayo Vallecano, un Primera. Le valió un gol de Manolo Alfaro de penalti, a los 12 minutos. Lo demás fue defenderse sin ningún rubor del acoso atolondrado del rival y recurrir en última instancia a las paradas de Valerio.El Rayo, en cambio, vive días oscuros. A su incierto e irregular deambular por la Liga y a la plaga de problemas internos que padece, con el conflicto Marcos-Lema a la cabeza, unió ayer una dolorosa caída en la Copa. Juntó el Rayo muchos de los peores minutos de juego que se le recuerdan, sobre todo en la primera mitad, y salió vacío de Vallecas, con pocos aspectos de los que presumir.

Cuando el Rayo consiguió entrar en el partido, tras una explosiva salida rival, ya tenía la eliminatoria cuesta arriba. Fue allá por el minuto 20 cuando se despertó. Guilherme soltó una volea afilada e inauguró el recital de Valerio. Completó el guardameta una actuación magnífica, que alcanzó su momento estelar en el minuto 62 cuando se inventó una parada imposible a un cabezazo ajustado de Guilherme. Sacó de su portería todo lo que el Rayo se atrevió a lanzar por allí.

El Rayo fue un desbarajuste. Puso toda la voluntad del mundo para levantar el resultado, pero no le valió de nada. Todo su repertorio se concentró en las jugadas a balón parado y en una lluvia de balones colgados sobre el área. Bueno, y en los 20 minutos finales, en los regates de Onésimo, que había permanecido encerrado en el banquillo hasta entonces porque así lo quiso, pese a la insistencia del público, Marcos Alonso. Sólo cuando Onésimo saltó al campo, el Hércules lo pasó mal. Antes, guiado desde el fondo por Pavlicic, el grupo alicantino apenas se dejó tocar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de diciembre de 1995