Los responsables del Ministerio del Interior y de la compañía Iberia aguardaban ayer el éxito de las gestiones de Exteriores para poner en marcha el avión reservado para los 16 inmigrantes ilegales que se amotinaron el pasado domingo en Barajas. Interior ha extraído al menos una conclusión del intento de amordazar a este grupo de africanos con cinta adhesiva para reducirlos e introducirlos en un avión con destino a Malabo: no fue una buena idea.El director general de Política Interior, José Ramón Onega, comprobó el martes durante su visita a las instalaciones donde permanecen los inmigrantes en Barajas, que la cinta es "menos dañina que las esposas en las manos y en las piernas, porque no provoca heridas ni corta el fluido sanguíneo". Pero Onega admitió ayer que ese método es bastante "más ofensivo, por su mala imagen", para amordazar a los inmigrantes y evitar que escupan, vomiten e insulten. Onega aceptó como alternativa a ese sistema la aplicación sobre la boca de "mascarillas" de tela como las quirúrgicas que utilizan los médicos, aunque algo más consistentes. Interior también apuntó que a partir de ahora no se volverá a suministrar sedantes a los inmigrantes de manera general sino individualizada y con prescripción médica.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de agosto de 1996