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El presidente de México destituye al fiscal del 'Caso Colosio'

El presidente de México, Ernesto Zedillo, ordenó en la noche del lunes (madrugada de ayer en España) la destitución de Pablo Chapa, el fiscal especial que llevaba las investigaciones del asesinato de Luis Donaldo Colosio. La decisión presidencial se produce seis días después de que los tribunales dejaran en libertad a Othon Cortés, a quien Chapa acusaba de haber efectuado el segundo disparo contra el candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en marzo de 1994.La liberación de Cortés por falta de pruebas puso contra la pared al fiscal, cuya gestión al frente de las investigaciones ha estado salpicada por la polémica. Empeñado en demostrar que el asesinato del delfin de Carlos Salinas fue producto de un compló fraguado en la propia residencia presidencial, Chapa ha sido incapaz de presentar un fundamento convincente de sus hipótesis y sí en cambio ha prodigado la filtración de rumores que han acabado envenenando las relaciones de la fiscalía con la judicatura.

Salvo el autor confeso de uno de los disparos, Mario Aburto, condenado a 45 años de cárcel, todos los acusados que Chapa ha ido llevando ante el juez han sido exculpados por falta de pruebas, lo que llevaba a algunos comentaristas a preguntarse si los investigadores eran tontos o bien si los magistrados habían recibido "instrucciones" del Gobierno. Por otra parte, algunos de los testigos han asegurado que fueron presionados por la fiscalía para inculpar a Carlos Salinas. Todo ello, y las propias "fugas informativas", han acabado creando un clima de linchamiento en contra del ex presidente. Como decía un analista, la opinión pública ya tiene un culpable de antemano y busca la venganza y no la justicia.

En este sentido, el pronunciamiento de Zedillo ha sido muy claro. La procuraduría que encabeza Antonio Lozano, de quien dependía Chapa, "debe ejercer su tarea con absoluta libertad y velar porque las investigaciones a cargo del ministerio público no se desvíen del curso de la legalidad, imparcialidad y profesionalismo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de agosto de 1996