La profesión considera al director José Tamayo como una institución del teatro español. Hoy hace medio siglo que se profesionalizó al fundar la Compañía Lope de Vega, con la que ha estrenado a los mejores autores, clásicos y contemporáneos, españoles y extranjeros. Festivales de Madrid-Otoño 96 y la profesión teatral le rinden un homenaje esta noche, que coincideron el estreno en el Teatro Bellas Artes de Madrid de Luces de Bohemia, de Valle-IncIán, obra que montó hace 25 años, cuan lo argumentaba a las autoridades - de poca que él "hacía cultura y no política".
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Tamayo lo ha hecho todo en un escenario desde que, siendo un adolescente, vio en su Granada natal cantar a Miguel Fleta en varias zarzuelas y óperas. Fue entonces cuando se dijo: "Si esto es el teatro, yo quiero estar ahí". Y de ahí no se ha movido, casi ni para dormir, ya que Tamayo está considerado un infatigable trabajador; aún mantiene y aguanta jornadas laborales de dieciséis horas, que a veces son mas: corren anécdotas en la profesión sobre las frases y reacciones de Tamayo cuando le amanecía. trabajando. En una ocasión, ensayando en el Teatro Romano de Mérida, el director se indignó porque alguien le había encendido un juego de luces e increpó a grito pelado: "¡Que me quiten ese dos mil". El jefe de luminotecnia se acercó a él tímidamente y le contestó: "Don José no es un foco, es el sol que está saliendo".La trayectoria profesional de Tamayo no sólo está ligada a la Compañía Lope de Vega. Años antes de que ésta existiera, cuando Tamayo estaba al frente del Teatro Universitario de Granada, ya escribía: "De nuestras inquietudes y desasosiegos nacerá el teatro del porvenir, por el que luchamos... Hemos empezado inspirándonos en lo clásico, rebuscamos lo contemporáneo y anhelamos lo nuevo, que será el fruto de nuestra lucha".
En la misma finca
Ayer afirmaba seguir en la misma línea: "Mi compañía y yo irrumpimos en el teatro con una idea fija, acercar las grandes obras al gran público; se ha conseguido y espero seguir consiguiéndolo, porque eso es lo que el teatro necesita hoy". Además, apuesta porque el teatro entre en la televisión, como los equipos importantes de fútbol: "Cuando el teatro se conoce ya no se puede abandonar". Para el director más popular de nuestro país, el teatro es más poderoso que una droga: "Este arte demuestra cada día que tiene varios milenios de existencia y que el encuentro en directo del hombre, del ser humano, con el público, no lo puede superar nada", afirma.En su trayectoria, Tamayo también ha mostrado su fascinación por el género lírico. En 1959 creó la compañía Amadeo Vives, con la que recupera y moderniza la puesta en escena de la zarzuela, recorriendo con sus montajes, y en especial con su Antología de la Zarzuela, medio planeta, y convirtiendo esta compañía en la que más éxitos ha cosechado en las últimas décadas. Un espectáculo que incluye 20 números en los que se ofrecen fragmentos de este género, desde el siglo XVII al actual.
Tamayo, que se muestra encantado con el homenaje que hoy se le tributa, recuerda que, desde aquella noche, inolvidable para él, en la que se profesionalizó, y de la que hoy cele bra sus bodas de oro, en el teatro lo aprendió todo: "Pero lo aprendí haciéndolo, creándolo, y pienso que por fortuna no he tenido formación académica escénica. He aprendido en los escenarios, en la vida y en las obras de los grandes autores". Además, también ha dirigido varios teatros, algunos públicos, como el Español o la Zarzuela. En la actualidad sigue al frente del Teatro Bellas Artes y del Teatro Nuevo Apolo.
La censura
El homenaje se celebrará a las 22.30 y el presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, le hará entrega de la Estrella de los Festivales de Madrid. Está previsto que en el escenario hable de él algún compañero de profesión, mientras que en el patio de butacas han confirmado su asistencia compañeros de la cultura y el espectáculo.Tras el acto se estrenará Luces de Bohemia, de Valle Inclán, obra con la que Tamayo triunfó hace 25 años, época en la que el director camelaba a los censores diciéndoles que él hacía cultura y no política, con el fin de ablandar las tijeras de las autoridades de entonces, que no veían con muy buenos ojos no sólo que Tamayo montara insistentemente a Valle-Inclán, sino a otros autores considerados izquierdosos o simplemente, molestos para el régimen, como Buero Vallejo, Arthur Miller, Tennessee Williams, Durrénmat, García Lorca, Albert Camus, Bernanos o Pirandello, además de diversas obras de autores clásicos.
Su Luces de Bohemia actual presenta cambios en el montaje. El reparto está formado por Carlos Ballesteros, Manuel de Blas, Manuel Navarro, Natalia Duarte, José Albiach y Jacobo Dicenta, con escenografía de Pedro Francesch y música de Antón García Abril.
Su pasión por el teatro ha sido compartida con otra. Un día el director seguía, sentado al lado de Buero Vallejo, un ensayo previo al estreno de La detonación, durante el cual se asomó varias veces por un rincón del escenario el regidor, quien siseaba a Tamayo y le hacia señas con los dedos. Buero Vallejo, que pilló la situación, no pudo aguantarse y dijo: "Don José, no podía sospechar que usted fuera un interesado por el fútbol". Tamayo, en un arranque de sinceridad, le respondió: "Por el fútbol y mi equipo de Granada soy capaz de vender el Teatro Bellas Artes y la Alhambra".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de octubre de 1996