ENVIADO ESPECIALFranz Fischler no escuchó ayer los insultos, lamentos y quejas de los casi 5.000 olivareros europeos, la inmensa mayoría de ellos españoles, que se concentraron, según los organizadores, bajo su ventana en Bruselas. Y sí los, escuchó no parece muy dispuesto a prestarles atención. El comisario de Agricultura de la Unión Europea (UE) reiteró que su intención es abordar una reforma de la OCM (Organización Común del Mercado) del aceite de oliva que suponga una "simplificación radical del mercado".
El comisario austríaco intentó tranquilizar a los productores asegurándoles que no perderán dinero y recalcándoles que la reforma del sector va en su propio beneficio. La intención de Fischler es seguir en sus trece, vistas sus respuestas en una breve conferencia de prensa, pese a que los países productores y especialmente el sector olivarero español se han alzado contra lo que se conoce de una propuesta aún no presentada oficialmente pero que, en los términos que se han filtrado, puede suponer para España -primer país productor de aceite de oliva del mundo perder 15 millones de jornales.Fischler no quiso contestar si va a aceptar que se elabore un documento de reflexión que recoja Las opiniones del sector en los países miembros, algo que se ha hecho con otras OCMs y que específicamente se le ha solicitado desde los gabinetes de los restantes comisarios. Frente a ello, desmintió a los que dicen como el sector y las autoridades políticas andaluzas- que la actual OCM funciona de forma correcta. "Si funciona el mercado, ¿por qué son necesarios 1.800 millones de ecus [cerca de 300.000 millones de pesetas] de ayuda al año?", se preguntó. Esos 300.000 millones, de los que llegaron a España el año pasado 120.000, son los que están en juego con esta reforma.
El comisario repitió que lo que guía sus pasos es el interés por "ayudar claramente a los productores". Trató de tranquilizar a sus críticos diciendo que los productores no deben temer que pierdan dinero, ya que el nuevo sistema será presupuestariamente "neutral".
Una confianza que el sector no tiene en modo alguno, ya que la intención de la reforma es, entre otros puntos, variar la ayuda que ahora se da- a la producción (entre 234 y 250 pesetas por kilo de aceite para la campaña 1996-97) por una ayuda de 4,5 ecus (unas 720 pesetas al cambio actual) por árbol. Según los cálculos de las organizaciones agrarias, ello supondría que el sector aceitero español perdiese al año unos 30.000 millones de pesetas, 24.000 de ellos en Andalucía.
[En Madrid, el pleno del Senado aprobó ayer instar al Gobierno a que defienda en Bruselas la ayuda a la producción real, mantener el precio de intervención, prohibir la mezcla de oliva con otras semillas.]
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de octubre de 1996