¡Por fin! Parece que nuestros distinguidos cerebros empresariales, atiborrados de técnicas y teorías económicas, marketines, mastereses, estadísticas, etcétera, llegan a la conclusión, según he leído en la prensa, de que "la precariedad afecta negativamente a la competitividad y productividad de, las empresas, y, en este sentido, están tomando medidas para estabilizar el empleo. No hace falta hacer cursillos en EE UU ni doctorarse en Oxford para prever que la precariedad en los sueldos y en el empleo frenan el consumo. Y por consiguiente, las ventas de los bienes de la economía productiva.¿Por qué producir más para ser competitivos, utilizando los medios más sofisticados de la tecnología punta, si paralelamente despiden al personal, generando así la circunstancia negativa que estamos viviendo en estos momentos? Cambien ustedes el chip de cada trabajador que despido son más beneficios que me quedan por el de cada trabajador que contrato son más ventas de mis productos. Sino lo ven así, ahí están los resultados del consumo interior.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de octubre de 1996