La millonaria solución para los atascos de la carretera de La Coruña -ampliación a cuatro carriles, más los dos del carril rápido- ha resultado excesivamente frágil. Una simple cadena de pequeñas averías, como las que se produjeron ayer en plena hora punta matinal, sirvieron para atascar la autovía hasta la desesperación.La calzada veloz, surcada por medianas de hormigón, se convierte en una jaula sin salida para coches y autobuses.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de octubre de 1996