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CARTAS AL DIRECTOR

Escuelas

Hace algunas semanas, EL PAÍS publicó la siguiente información: Estados Unidos reconoce que la Escuela de las Américas enseñó a torturar y asesinar. En ella se detalla cómo la célebre escuela sirvió para adiestrar en la tortura, el chantaje y el asesinato a miles de militares latinoamericanos, entre los que cita a D'Aubuisson (El Salvador), Noriega (Panamá), Alpírez (Guatemala) y un largo etcétera. Todo esto se sabe porque el Pentágono hizo públicos unos documentos, fruto de una investigación interna iniciada en 1992. Ahora, aseguran, dicha escuela opera conforme a estrictas normas de respeto a los derechos humanos. El próximo paso será, seguramente, hacer una superproducción al mejor estilo de Hollywood, en la que se les vea como ejemplo de grandes demócratas, autocríticos y defensores de los derechos humanos. Después de que toda Latinoamérica (con la única y gran excepción) cayera en manos de sus más brillantes alumnos y fuera gobernada por sus más fieles socios, tan siniestro reconocimiento no basta.

Que devuelvan los miles de desaparecidos, que regresen los millones de exiliados, que retornen las riquezas que se apropiaron, que devuelvan los libros y las canciones que quemaron, que retornen la esperanza y el amor a las generaciones que exterminaron.

Pero, sobre todo, que se lleven el miedo, la miseria, el odio, el analfabetismo y a sus destacados discípulos que todavía allí quedan.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de noviembre de 1996