El público, en buena parte joven, acude a ver la obra de Woody Allen. Hacen bien: tiene su humor característico, su muestrario de desgracias y engaños familiares, su posible sueño de seductor universal y su descripción del matrimonio neoyorquino. El diálogo es rápido, y aún podía serlo más, sobre todo si la actriz joven Ingrid Rubio toma buenas claras de huevo para la voz y vence su timidez -cuando lo consiga, una excelente actriz-. Un buen Woody Allen. Pero quizá sean mejores los minutos de David Mamet, donde un empleado del infierno encuentra que el hombre al que destina al horror eterno es un abogado inagotable. Y no es malo el acto de Elaine May sobre el teléfono de la esperanza, y del novato que contesta ante la desesperación de una suicida: el actor Chema de Miguel y la actriz Eulalia Ramón se distinguen en los dos papeles, y también en los que interpretan en los otros actos. La dirección es buena y consigue dar los tres climas distintos con los mismos actores y con leves cambios en un decorado bien inventado y grato.
Tres actos desafiantes
Una entrevista, de David Mamet.Teléfono de la esperanza, de Elaine May. Central Park West, de Woody Allen. Escenografía: Gerardo Trotti. Dirección: José Pascual. Teatro Lara. 26 de noviembre.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de diciembre de 1996