Cuatro días antes de que se abran las taquillas para adquirir las entradas del partido Real Madrid-Barcelona, varios hinchas comenzaron ayer la acampada que les permitirá asistir a un partido que ha despertado una expectación sin precedentes. Provistos de sillas y sacos de dormir, los más recalcitrantes se reunieron frente al Santiago Bernabéu, donde el jueves se pondrán a la venta 3.000 entradas, una cantidad insignificante ante la extraordinaria demanda que existe.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de diciembre de 1996