Más alimento para los especuladores ofreció ayer Miguel Induráin. El ciclista, que el domingo cambió su habitual primer entrenamiento del año por una batida de caza, dando argumentos a los que apuestan por su retirada, se subió ayer a la bicicleta en compañía de su hermano Prudencio y bajo la mirada de su mujer y su hijo, con lo que se sintieron confortados los que creen que seguirá un año más. Induráin, sin embargo, no quiso dar ninguna explicación que despejara dudas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de diciembre de 1996