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CARTAS AL DIRECTOR

De Botero

Hace un tiempo se pudieron admirar en Madrid numerosas obras de Botero, en Recoletos casi todas y alguna en la subida de Alcalá desde Cibeles a Sol.Aun cuando, según es sabido, a veces somos engañados por nuestros sentidos, una segunda mirada confirmaba la primera impresión. Se trataba de esculturas.

Ahora, también hace un tiempo, también en la subida de Alcalá desde Cibeles a Sol, en ambas aceras, hay obras, aunque esta vez no son de Botero. La primera vez que las vi pensé que se repetía la experiencia de exponer en la calle, en este caso grupos escultóricos hiperrealista, que representaban obras en la calle.

La idea parecía ser estupenda una obra en la calle de una obra en la calle. Cuando me acerqué a ver qué decía el cartel que allí había -pensé que se. mencionaría al autor, al patrocinador, lo de estos casos, vaya- me disgusté sumamente con mis sentido, (casi más con el común que con la vista). Me habían engañado. No se trataba de una idea estupenda para poder ser admirada por los ciudadanos y los visitantes. Era realmente una sucia obra de la calle, llena de cachivaches rivalizando en polvo y grasa. Y el cartel lo que decía es lo que se hace y quién. Comenté el caso con un amigo de gran sentido artístico, que me dijo que él se percató enseguida de la situación, y que en esos casos lo que se hace es poner una valla (me dijo que las hay muy conseguidas) para ocultar las obras ciudadanas. Y sobre todo en las zonas más representativas de las ciudades.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de diciembre de 1996