La esperanza de vida de los mendigos londinenses es de 42 años, contra los 76 del ciudadano medio. En 1992 rozaban la cincuentena antes de morir, pero las enfermedades del corazón y las neumonías, así como el abuso de alcohol y drogas y los asaltos de que son objeto van en aumento, lo mismo que los suicidios. La apertura de la red de refugios de invierno para vagabundos de la capital británica, dirigidos por la asociación benéfica Crisis, ha coincidido con la publicación de un informe donde asegura también que cada cinco días fallece uno de ellos en la ciudad.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de diciembre de 1996