Estos Habichuelas me están cambiando el chip, como se dice ahora. Lleno a rebosar, cámaras de televisión persiguiendo a los famosos y famosas que parecen querer eludir a las cámaras de televisión. Todo un ritual. Yo no sé si Pepe Habichuela necesita cosas así para vender más discos, pero su música es la que es y lo demás no hace otra cosa que añadir barullo y molestar a quienes de verdad van a escucharla. Una música hermosa, jonda y moderna a la vez, que una cosa no tiene por qué estorbar a la otra.Pepe Habichuela, después de un tan largo silencio discográfico -13 años, ¿por qué?-, demuestra hallarse en la etapa de máxima plenitud de su carrera. Lleva el flamenco en el alma y jamás podrá traicionarlo, pero su guitarra tiene un sonido actual perfectamente asumible por las jóvenes generaciones que se sienten ya distantes de la clásica guitarra flamenca.
Habichuela en rama
Concierto-presentación del disco Habichuela en rama, de Pepe Habichuela. Colegio Mayor San Juan Evangelista. Madrid, 31 de enero.
No obstante, yo le diría a este Habichuela que no se nos vaya demasiado por estos caminos. El concierto que comento pecó para mi gusto, de una excesiva incidencia en los palos rítmicos, interpretados de maravilla, por supuesto, pero que restaron protagonismo a los otros géneros, tan fundamentales siempre. Pienso que el guitarrista se dejó llevar por la circunstancia de que contaba con un poderoso grupo de percusión, hasta cuatro elementos, y se apoyó en él decididamente.
Antonio Carmona y los demás hicieron un excelente trabajo, pero la noche sonó demasiado a golpes de percusión.
Pepe Habichuela debió tocar más en solitario. Cuando lo hizo su guitarra sonó a gloria, tuvo una brillantez y una sonoridad espléndidas, aunque los del sonido se pasaron en el rever. La guitarra flamenca no necesita esos ecos que perduran todavía cuan do ya nos llega la frase siguiente. Un artista de la clase del segundo de los Habichuela no necesita tales artificios para potenciar su toque, que en sí mismo es de un valor y una intensidad admirables.
Como creador brilla igualmente. Es el más músico de esa generación de la familia, aunque ahora los jóvenes vengan apretando, como es el caso de su hijo Josemi, colaborador íntimo del padre. Pepe Habichuela vivió una gran noche.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 1997