, El Gobierno de José María Aznar ha cancelado una línea oficial de crédito de 15 millones de dólares (unos 2.000 millones de pesetas) concedida a Cuba en 1995 para adquirir en España bienes industriales, en su mayoría destinados a la industria azucarera. El crédito, a tres años, debía ser instrumentado por el Banco de Sabadell y hubiese beneficiado a un amplio grupo de compañías exportadoras españolas. Su cancelación ha provocado una protesta del Gobierno cubano ante el ministro de Economía y Hacienda, Rodrigo Rato, y ha causado preocupación y rechazo entre los empresarios españoles que tienen negocios en Cuba.
Hasta ahora, el Gobierno español tenía abiertas cuatro líneas oficiales de crédito con Cuba. La primera y la más importante es la de la Compañía Española de Seguro de Crédito a la Exportación (CESCE), que cubre operaciones hasta un techo de 80 millones de dólares al año. La segunda consiste en un crédito a medio plazo (a tres años) de 40 millones para la adquisición de productos alimenticios, mientras que la tercera es una póliza a 180 días con garantía de azúcar que cubre operaciones hasta un máximo de 60 millones de dólares. La cuarta -que fue cancelada inesperadamente el pasado 7 de enero- había sido concedida en noviembre de 1995 en el marco de la última reunión de la Comisión Mixta Económica Industrial, y era un crédito a tres años para comprar bienes de equipo e insumos industriales a empresas españolas por valor de 15 millones de dólares, que las autoridades cubanas pensaban dedicar en su mayoría para adquirir suministros para la zafra azucarera. A pesar de que ya las autoridades cubanas habían concertado en 1996 algunas operaciones con compañías españolas como Ciniesa, SA, el Gobierno español comunicó en enero a La Habana que el crédito estaba cancelado, arguyendo razones "técnicas". Fuentes del Banco de Sabadell confirmaron que todas las operaciones que iban a instrumentarse mediante este crédito están "paralizadas", y de igual modo fuentes de Ciniesa aseguraron que en el momento de notificarse la cancelación del crédito ya estaban contratadas ventas a Cuba de componentes y piezas industriales por valor de decenas de millones de pesetas, que ahora han quedado bloqueadas. La reacción de los empresarios españoles a la medida de Aznar ha sido de rechazo frontal. "El Gobierno español aseguró que no afectaría los intereses españoles en Cuba, pero lo ha hecho, pues este tipo de créditos a quien beneficia es a los exportadores españoles", afirmó con indignación el presidente de la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba, Rafael Aznar. El Comité Bilateral Hispano-Cubano de Hombres de Negocios, que preside Juan Arenas, y del que forman parte las principales empresas y bancos españoles con negocios en la isla, también ha recibido la noticia con preocupación, y muestra de ello es que en su, última reunión, realizada en Madrid a mediados de enero, sus miembros han analizado lo sucedido. El criterio general en la comunidad de empresarios españoles con intereses en Cuba es que el hecho es grave, pues, por primera vez, el Gobierno de Aznar ha tocado uno de los pocos instrumentos financieros oficiales que posee el Estado para apoyar las exportaciones, y los empresarios para limitar sus riesgos. Además, opinan los hombres de negocios, esto ocurre cuando otros países europeos, como por ejemplo Francia, han concedido en los últimos tiempos nuevos créditos a Cuba. El Gobierno de Fidel Castro, por su parte, ha recibido la noticia como un nuevo acto de hostilidad y ha hecho llegar su malestar al ministro de Economía y Hacienda, Rodrigo Rato. Un alto funcionario del Gobierno cubano aseguró que ya se ha presentado una queja oficial a las autoridades españolas. "Lo más absurdo es que con esta medida a quien se perjudica es a los empresarios españoles, que es a quien Cuba les iba a comprar", afirmó el funcionario. La cancelación del crédito se produce justo cuando el Gobierno español había comenzado a desbloquear algunos fondos de cooperación -menos de 200 millones de pesetas- congelados tras la llegada al poder del PP. En octubre del año pasado, el grupo bancario Argentaria, controlado por el Estado, canceló una línea de crédito de 25 millones de marcos alemanes (unos 2.125 millones de pesetas).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 1997