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La ofensiva rebelde amenaza la ayuda humanitaria a los refugiados en Zaire

, La ofensiva lanzada por las fuerzas del líder rebelde Laurent Kabila en el este de Zaire, con el supuesto apoyo de tropas de Ruanda y Uganda, amenaza con cortar el suministro de ayuda humanitaria a los centenares de miles de hutus ruandeses refugiados aún en esa región. Las autoridades zaireñas, entre tanto, impusieron ayer al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que toda la ayuda internacional pase por Kinshasa antes de llegar a Kisangani, en la zona oriental del país. Esta orden se produce un día después de que quedase prohibido el aterrizaje de los aviones fletados por las organizaciones humanitarias en Entebbe (Uganda). El ACNUR ha alertado ante la grave situación que se vive en los campos de refugiados del este de Zaire, donde las autoridades locales han acusado a los cooperantes de llevar a cabo "actividades ilegales".Los combates entre las fuerzas rebeldes -unos 8.000 hombres, según Kabila- y gubernamentales siguen abiertos en tres frentes del este de Zaire. En el río Oso, entre Kisangani y Bukavu, donde los mercenarios que apoyan al Ejército del presidente Mobutu Sese Seko parecen haber frenado el avance de la guerrilla. Más al norte, en Watsa, situada a unos 140 kilómetros de la frontera ugandesa, que ha sido cercada por los rebeldes. Y en el sur, en el área del lago Tanganica situada entre Kalimie y Fizi, de donde es originario Kabila.

La televisión zaireña ofreció el viernes imágenes de dos hombres calificados como "prisioneros de guerra". Se trata de un subteniente ruandés y de un cabo ugandés. También apareció ante las cámaras un médico surafricano de origen zaireño, que aseguró que colaboraba con la organización Médicos Sin Fronteras.

La comisaria europea de Cooperación Humanitaria, Emma, Bonino, viajó ayer a Zaire para visitar los campos de refugiados y evaluar las necesidades de ayuda internacional. EE UU, por su parte, presiona al Consejo de Seguridad de la ONU para que convoque una conferencia sobre la situación en la región de los Grandes Lagos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 1997