La campaña de las legislativas paquistaníes concluyó ayer sin vencer el desencanto de una población harta de políticos corruptos e ineficaces, cuyo relevo no termina de producirse. Los paquistaníes acuden mañana a las urnas para elegir, fundamentalmente, entre dos ex primeros ministros, Nawaz Sharif y Benazir Bhutto, cuyos Gobiernos fueron depuestos bajo la acusación de corrupción.
, Pero una tercera opción se ha desvelado en esta campana: el ex campeón de criket Imran Jan, quien bajo la consigna de "cazemos a los corruptos" parece haberse abierto un hueco en el escenario político paquistaní, especialmente entre los jóvenes. Las elecciones del lunes llegan "demasiado pronto para él [Jan] y no podrá beneficiarse" de las simpatías que comienza a despertar entre la población, dice un observador.Muchos paquistaníes optarán también por el voto religioso, regional o étnico de los diversos partidos que concurren a las elecciones, entre ellos el Movimiento Nacional Mohajir, con base en Karachi, el mayor puerto del país, y surgido de una brutal represión durante el Gobierno de Bhutto.
Las encuestas sitúan a Sharif, líder de la Liga Musulmana de Pakistán (PML), con varios puntos de ventaja sobre su rival y líder del Partido Popular de Pakistán (PPP), Benazir Bhutto, depuesta por el presidente Faruk Legari, el 5 de noviembre pasado.
De confirmarse esa tendencia en las urnas, la ex primera ministra podría solicitar asilo en el Reino Unido, según afirma en su edición de hoy domingo el semanario británico The Sunday Times. De acuerdo con fuentes gubernamentales citadas por el periódico, el Gobierno prepara un arreglo para que Benazir Bhutto salga de Pakistán y abandone la política a cambio de que ni ella ni su marido sean llevados ante los tribunales por corrupción. El objetivo sería evitar la previsible violencia entre partidarios y opositores de Bhutto.
Al deponerla, Legari adujo que los tres años de Gobierno de su antigua aliada estaban manchados por la corrupción, el nepotismo, asesinatos extrajudiciales desacato a los jueces y otros muchos abusos. Bhutto ha rechazado todas las acusaciones y durante sus tres últimos mítines ha apuntado a Legari como la cabeza de una oscura conspiración. Al msmo tiempo, Asif Alí Zardari, el encarcelado marido de la ex primera ministra, declaró ayer desde su celda que el presidente le había acusado de corrupción para acabar con el mandato de Bhutto. Zardari se encuentra a la espera de juicio por su supuesta conspiración en el asesinato por la policía de Murtaza Bhutto, hermano de la ex primera ministra, el pasado septiembre. La ascensión política de la viuda de Murtaza, Ginva Bhutto, que encabeza una facción disidente del PPP, ha sido vertiginosa, pero, hasta el momento, parece que son pocas sus posibilidades de convertirse en una auténtica rival de Benazir.
Por su parte, Sharif, convencido de su victoria, declaró el viernes ante 10.000 simpatizantes en Rawalpindi, la antigua capital situada a 20 kilómetros al sur de Islamabad, que "el tiempo de los Bhutto ha acabado".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 1997