, Todo el que quiera encontrar actividades distintas a la par que relajantes y, de paso, convertirse en un manitas puede hacerlo en Manual 97, la primera feria de las manualidades, bellas artes y labores decorativas. Lo mismo esculpe una figura de cerámica que pinta un bodegón o se hace un apañadito vestido. Medio centenar de talleres enseñan hasta mañana, en el recinto ferial de la Ifema, un poco de todo: modelar con madera, alfarería, pintura mural, esmalte al fuego y hasta a bordar una toalla. Es una muestra abierta a grandes y pequeños.Los primeros, sobre todo los varones, se entretenían ayer en los expositores de pinturas y de barnices. Ellas, la mayoría, preferían los puestos de bordados, de cerámica y las casas de muñecas antiguas. Los tornos de la Escuela Oficial de Cerámica de Madrid no pararon en toda la mañana.
Varias alumnas enseñaban a los asistentes a modelar vasijas de barro. "Es muy fácil; sólo hay que tener un poco de paciencia y maña", explicaba, Isabel Vara, futura alfarera, entre consejo y consejo. "Una pieza de barro debe tener un grosor estrecho, poco peso y una línea uniforme", añadía la experta a todos los interesados.
En otro expositor, varias señoras se afanaban por decorar unos marcos de madera. Una de las aficionadas, Esther Calvo, ama de casa, decía entusiasmada, sin dejar de mirar la labor: "Siempre he querido aprender a hacer esto, y mira por dónde... ".
Unos metros más adelante, los más pequeños, de entre un año y 14, se entretenían dando brochazos a un mural de 50 metros de largo. El tema a pintar: el medio ambiente. Una de las monitoras de este taller, organizado por la Facultad de Bellas Artes, Noemí Martínez, apuntaba dos objetivos: "En primer lugar, concienciar al niño de que tiene que cuidar su entorno y enseñarle de una forma lúdica a que se exprese por medio de la plástica".
Enfundada en un mandil de plástico, Ana García, de siete años, pintaba mientras, sobre un trozo de corcho, un dibujo abstracto. "No sé lo que es, pero queda bien", decía la niña pintora. En la mesa de al lado, Diana Peláez, de la misma edad, intentaba hacer su primer cenicero con pasta de papel. "Mi madre está mirando cosas por ahí y yo, mientras, me entretengo aquí", comentaba la pequeña, sin pestañear.
En otros expositores se enseña a desengrasar y desoxidar los objetos de cobre, bronce o estaño; a cuidar el mármol, esclarecer o decolorar la madera. También se venden, a precio de feria, objetos decorativos para la casa. Por ejemplo, bandejas de madera pintadas a mano por 2.000 pesetas, mesas de paso a partir de 19.000 pesetas, marcos desde 2.000.
Manual 97. Pabellón 3 del recinto ferial Juan Carlos 1. Hasta el lunes. De 10.00 a 20.00. El día 3, de 10.00 a 18.00. Entrada: 1.000 pesetas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 1997