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CARTAS AL DIRECTOR

Ascensores

Puede sufrirse el problema, no carente de importancia a su propio nivel, de los deterioros de los mecanismos de los ascensores que provocan una continua y atosigante mortificación sónica ambiental para los vecinos que padecen tales anomalías. Y claro que deben renovarse, como se viene pidiendo, los ferodos y zapatas que causan ese problema. Y no sólo cuando ya se han deteriorado o avejentado, sino, preventivamente, y en todo caso, de forma periódica.Y debe advertirse, a mayor abundamiento, que el mal estado de esas piezas puede terminar perjudicando a otras aún más esenciales. Lo que hace todavía más necesaria su renovación, la cual constituye -conviene aclararlo- una de las más sencillas de cuantas se deben llevar a cabo en el mantenimiento y la buena conservación de los elevadores, pues si las piezas en cuestión se encuentran fijadas por medio de remaches, pueden sustituirse las avejentadas o deterioradas sin necesidad de traslado de ningún elemento de los mecanismos a talleres.

Y si esas piezas están adheridas, por no ir con remaches, el proceso de sustitución cabe, no obstante, realizarlo técnicamente, si se pone voluntad en ello, en no más de una jornada de trabajo e, incluso, en menos tiempo. . .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 1997