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Entrevista:

"Hay que estar muy fuerte para que no te duela interpretar"

Penélope Cruz ha llegado a los 23 años rodeada de paparazzi y dando conferencias de prensa mucho más llenas de preguntas sobre el apodo de su novio [Gigi Sarasola] que sobre el cine. Ella asegura sufrir por eso: "Es muy pesado contestar siempre a las mismas chorradas, y muchas veces apetece responder una mentira, o inventarse algo, aunque eso tampoco lo puedes hacer... ¿Pero no es increíble que en 45 minutos de rueda de prensa no haya ni una sola pregunta seria sobre mi trabajo?".Su último trabajo es Por amor, sólo por amor, filme italiano dirigido por Giovani Veronesi que se rodó en 1993, se mantuvo en el primer puesto de las películas más vistas en Italia durante varios meses y se ha estrenado ahora en España. La actriz madrileña, que llegó al cine italiano gracias al éxito veneciano de Jamón, jamón, interpreta a una virgen María escindida entre su amor apasionado por José -Diego Abatantuono- y el asombro que le causa su inopinado embarazo. "Es una película poco convencional y muy valiente: cuenta una historia de amor entre dos seres de carne y hueso llenos de temor y dudas. Me gusta mucho que no busque la polémica gratuita, sólo enseña a una María rebelde y a un José loco de amor".

Cuatro años después de rodar esa película, la carrera de Penélope Cruz está lanzada. Acaba de debutar con Almodóvar en Carne trémula -hace de madre de Liberto Rabal-; está ensayando Abre los oios, el próximo filme (le Alejandro Amenábar -"Es un genio total, sólo mirándole a los ojos te das cuenta "- y prepara película en Francia, un Don Juan de Moliére en el que participa Ariadna Gil, su compañera de reparto en Belle époque.

Frears, Chabrol y Brando

A propósito, Cruz no cree que el Óscar a la película de Trueba le llegara -a ella- demasiado pronto ni le pusiera demasiado alto -el listón a la hora de elegir nuevas cosas: "Participar en una película que gana el Óscar te pasa a lo mejor una vez en la vida, pero hay que seguir. Y yo he hecho ya otras películas que me han dejado muy contenta. El amor perjudica seriamente la salud, que se va a estrenar ahora en Francia, es una de mis favoritas".

De Belle époque dice que quedó sobre todo la amistad con el equipo -"de cada película te llevas algún amigo"-, ¿pero con quién le gustaría trabajar ahora? "Stephen Frears me encanta, Claude, Chabrol también. Y sobre todo Marlon Bratido, que sigue siendo guapísirno".

Hija de una peluquera y un vendedor admiradores de Serrat -su nombre viene de una canción suya- y fiel seguidora del Dalai Lama, Cruz se mueve con ligereza oriental y mira todo el rato a los ojos. Hoy viste totalmente de negro y aunque es más menuda de lo previsible está tan guapa como sale en el cine. Pide un pitillo -"sólo fumo cuando hablo con los periodistas"-, pero lo apaga al oír la siguiente pregunta: ¿Qué cosas pone en juego el actor cuando trabaja? "Es muy difícil explicar con palabras el proceso de creación del actor. Consiste en picotear de aquí y de allá, documentarse, conocer al personaje, meterse en su piel. Es un camino a veces doloroso, porque tienes que bucear en zonas de tí mismo que no te gusta o no puedes mirar, y los actores somos muy inseguros. Somos nuestra propia herramienta, por eso actuar está muy relacionado con el ego y de ahí vienen muchas de nuestras paranoias... Hay que estar muy fuerte, muy bien interiormente, para que actuar no te haga daño".

Será por eso que Gassman y Mastroianni decían que casi era preferible ser imbécil... "La inteligencia siempre viene bien, es mucho mejor ser listo que tonto. Para todo en la vida. Yo creo que ellos, que no han sido en absoluto estúpidos, se referían a que es necesario que el actor se olvide de lo que es para poder llenarse del personaje. Ésa es una de las claves, pero hay otras mucho más difíciles de expresar, o que perderían encanto si se explicaran...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 1997

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