El empate del Celta ante el Valencia deja a los gallegos desnudos ante un calendario de escalofrío; nada más que sufrimiento puede prometer el último tramo. Valdano logró cierta tranquilidad, aunque su equipo pudo decir adiós definitivamente ayer en Vigo a Europa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 1997