Los partidarios de Alfonso Guerra, vicesecretario general del PSOE, empiezan tímidamente a tejer la red para impedir que el número dos abandone la dirección del partido. A través de distintas enmiendas a la ponencia-marco provocarán el debate en el congreso de junio, algo que la mayoria renovadora quería evitar a toda costa. En contraste, miembros relevantes de la dirección del PSOE estiman que Guerra debe salir de la ejecutiva. Uno de sus posibles destinos sería, dicen, la presidencia de una fundación.
Va a resultar inevitable que a seis semanas del 34º congreso federal del PSOE, en el partido se vuelva a hablar del futuro de Alfonso Guerra. Tras un remanso de un par de meses, los partidarios del vicesecretario general continúan persuadidos de que un sector importante de la actual dirección preferiría que Guerra no estuviera en la nueva ejecutiva. Ante ello, parecen decididos a provocar lo que los renovadores querían evitar: que se hable del número dos en el congreso en la confianza de que el casi millar de delegados llegue a la conclusión de que no hay razones para prescindir de él.Los extremeños han comenzado la ofensiva presentado una enmienda en Badajoz, que ha sido aprobada, y repartiéndola por otras federaciones de España. Como quiera que resultaría extraño poner nombres y apellidos en el apartado de Organización, han aprovechado el capítulo titulado "las tareas del Congreso" y, haciendo pirueta dialéctica, unen proyectos a personas.
"El congreso socialista debe atender a la mayoría social de izquierdas expresada en las urnas el 3 de marzo y ofrecer respuestas a la política del PP y a las demandas de los ciudadanos". "En este sentido, cobra especial importancia conseguir no sólo un marco programático adecuado, sino también una dirección política que responda a una visión amplia de representación no sólo interna, sino también ante la sociedad en la que se pueda reconocer ese amplio cuerpo social de izquierda".
A continuación dicen: "La presencia de los dirigentes más significativos, Ramón Rubial, Felipe González y Alfonso Guerra, en la nueva comisión ejecutiva, no es una aspiración cualquiera sino una forma de lograr una representatividad social con el mayor alcance posible".
La decisión de los guerristas de hablar de su mentor contraviene los planes de los actuales dirigentes del PSOE basados en que en este congreso Alfonso Guerra no sea noticia. En un marco ideal de entendimiento, miembros de la actual ejecutiva revelan que se ha acariciado la idea de que Guerra aceptar
presidir una fundación del partido, probablemente la Pablo Iglesias, y de que desde allí desempeñara un papel, de motor político e ideológico.
Las etapas no pasan en balde
Sin nombrar a nadie, el secretarío general de Castilla-La Mancha, Juan Pedro Hernández Moltó, declaró ayer a Servimedia: "Espero que muchos dirigentes históricos que han aportado muchísimo hagan el gesto de coraje político y de generosidad de reconocer que las etapas en política no pasan en balde, y algunos deberían no poner al congreso y a los delegados ante el brete de tenérselo que decir". Añadió que no estaba refiriéndose a Alfonso Guerra.
En otro sentido se expresó el dirigente de la corriente crítica Izquierda Socialista Manuel de la Rocha. "Resulta lamentable que él movimiento de la renovación que muchos, compartimos haya quedado en buena medida reducido para algunos en echar a Alfonso Guerra". Esta corriente no oculta cierto enojo ante las cifras, que ha difundido la dirección del partido sobre la representación de IS en número delegados, que no pasaría del 2%. Ellos aseguran que casi duplican tal cifra. Igual ocurre con los guerristas, que frente al 20% de representantes que les atribuye la dirección, aseguran tener un 25%.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 1997