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Editorial:

ETA quiere ganar

EL GUARDIA civil José Manuel García Fernández, asesinado el sábado por ETA en Zierbana, Vizcaya, es la novena víctima mortal en lo que va de año de esa cuadrilla de pistoleros. Nada más conocer la noticia, un pariente de la víctima pidió a los seguidores de ETA que "salgan a la calle con pancartas y digan de verdad qué es lo que quieren de nosotros. Ya no sabemos qué darles".Se comprende esa reacción. Sin embargo, tal vez el problema sea pensar que hay algo que pueda darse a ETA para que deje de matar. Se sabe lo que quiere: ganar. Pero no de cualquier manera, sino precisamente mediante la imposición violenta, de manera que se demuestre, al menos a sus propios ojos, que su recurso a la fuerza fue justo y necesario. Por eso no se ha descubierto ninguna concesión capaz de apaciguar a los jefes de ese tinglado productor de víctimas.

Numerosas y de toda condición habrían sido, de no fallar el mecanismo, las que se habrían cobrado hace 10 días en Rentería con motivo de la jornada de lucha convocada por ETA y HB. Puede parecer un contrasentido llamar a la movilización ciudadana en defensa de una llamada alternativa democrática de ETA y colocar 30 kilos de explosivos en plena calle. Para ellos, sin embargo, ambas cosas van unidas, porque de lo que se trata no es tanto de alcanzar uno u otro desenlace como de demostrar que ha sido efecto de la intervención de la vanguardia armada. De ahí el equívoco de distinguir entre los fines de ETA y sus métodos. El principal fin de ETA es demostrar la eficacia de sus métodos; por eso matan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 1997