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REVISTA DE PRENSA

Retos laboristas

Londres

(...) Si Tony Blair ha de ser el dirigente firme, radical incluso, que dice querer ser, sus primeras actuaciones como primer ministro deberían traducirse en la formación de un Gobierno con capacidad de acción, por encima del Gobierno en la sombra que, de acuerdo con la tradición laborista, fue elegido el año pasado.En segundo lugar, el probable nuevo, ministro de Finanzas, Gordon Brown, debería reinstaurar el control oficial sobre la economía sin atender a intereses particulares ni a recompensas electorales. O bien deben elevarse los tipos de interés o deben subir los impuestos, o alguna combinación de ambas, con objeto de moderar el crecimiento de la economía, pero con la mínima distorsión posible para la iniciativa privada. (...)

A más largo plazo, Blair tiene una gran oportunidad en la reforma constitucional, que puede ayudarle a dejar de ajustar sus ideas a los vientos electorales, y en proponer un marco para la creación de los Parlamentos de Escocia y Gales, que debe votarse en un referéndum este otoño.

Otras oportunidades serían la de avanzar en la incorporación de la Convención de Derechos Humanos, la de contemplar una reforma electoral o una reforma verdadera -y no epidérmica- de la Cámara de los Lores. En todas estas cuestiones, Tony Blair podría mostrarse ahora como un político genuinamente radical y ser capaz de guiar la opinión pública en lugar de seguirla. (...)

, 4 de mayo

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 1997