La carrera contrarreloj a la que cada año se apuntan los municipos costeros españoles para conservar o conseguir el distintivo que la Unión, Europea concede a las mejores playas, la conocida como bandera azul, ha desencadenado un efecto contrario al deseado. La Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental (CODA), denunció ayer que la comisión técnica encargada de conceder la enseña premia a las playas más urbanizadas y a las que más dotaciones y servicios ofrecen, aunque ello implique un fuerte impacto en el medio ambiente. Y pusieron un ejemplo: los tractores que procesan la arena eliminan todo vestigio de vegetación autóctona.La CODA, institución en la que se agrupan 170 asociaciones ecologistas de España, clausuró ayer su asamblea nacional en Santa Pola (Alicante), en la que se aprobó el llamado Manifiesto litoral, que denuncia la paulatina degradación a la que se ve sometida la costa por la presión inmobiliaria y la especulación urbanística. La cita sirvió para repasar el primer año de gestión del Ministerio de Medio Ambiente, calificado de "absolutamente nefasto", y para poner el acento en la necesidad de alcanzar un desarrollo sostenible como única vía de preservar la naturaleza.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 1997