Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:

Abortos

Cuando sus señorías socialistas dispusieron de la mayoría absoluta bajo la católica batuta parlamentaria del señor Pons, practicaron el filibusterismo con respecto, a la reforma de la ley del aborto, no fueran a perder sus señorías los votos de los nasciturus. Cuando sus señorías socialistas carecieron de mayoría absoluta, recibieron el refuerzo filibustero de CiU para el sí pero no o el no pero sí sobre la ampliación de los requisitos legales para abortar. Incluso se permitieron un final de legislatura con suspense abortista. ¿Entró? ¿Entró? No. No entró la ley del aborto y me permití emplazarles a encabezar la primera manifestación contra el encarcelamiento de los primeros médicos abortistas condenados bajo legislatura pepera.

Era fácil no ampliar la ley cuando se disponía del correctivo del indulto: no se perdían votos de nasciturus y no se metía en la cárcel a los abortistas sublegales. Pero ahora gobierna el PP, nutrido de escapularios y cilicios, o, en cualquier caso, pendiente su mayoría relativa de la prudencia con que utilice sus debilidades. Demasiadas concesiones ha hecho ya el partido de Isabel y Fernando a Pujol y Arzalluz como para además ponerse a indultar a abortistas ante el pasmo de la Propia feligresía. Dos médicos de Barcelona han sido condenados en firme porque el señor o la señora juez han aplicado las leyes vigentes en vez de aplicar la cordura vigente. Los jueces sólo tienen que aplicar la ley, nada ni nadie les obliga a aplicar la cordura.

Habrá que pedir indulto y espero que sus señorías socialistas, con el ex presidente del Parlamento señor Pons a la cabeza, encabecen la manifestación petitoria. Si sacaron partido electoral a la ambigüedad, sáquenselo ahora a la cordura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de mayo de 1997