El PP ha pedido al consejero vasco de Interior, Juan María Atutxa, que explique cómo llegaron a Joseba Egibar, portavoz del PNV, unas fotografías tomadas tras la detención de Fernando Elejalde, el etarra que supuestamente asesinó al psicólogo de Martutene Francisco Javier Gómez Elósegui el 11 de marzo en San Sebastián. Las fotos eran copias de unas diapositivas entregadas a la Ertzaintza. Carlos Urquijo, parlamentario vasco del PP, pidió a Atutxa que "despeje las dudas" sobre la "connivencia entre la Ertzaintza y el PNV" en este caso.
El PP ha pedido al consejero de Interior del Gobierno vasco , Juan María Atutxa, que explique en el Parlamento de Vitoria cómo llegaron a manos del portavoz del PNV, Joseba Egibar, las diapositivas sobre la detención de Elejalde que fueron entregadas a la Ertzaintza.Carlos Urquijo, parlamentario del PP vasco, pidió la comparecencia para que Atutxa "despeje las dudas" sobre la "connivencia entre la Ertzaintza y el portavoz del PNV" en este caso. Según Urquijo, lo que parece cada vez más claro es que desde el PNV se ha estado trabajando fuerte para orquestar una campaña de desprestigio contra el Ministerio del Interior y contra las Fuerzas de Seguridad del Estado".
Agentes de la policía vasca recibieron de manos de una fotógrafa once diapositivas que recogían los momentos posteriores a la detención del activista de ETA Fernando Elejalde en San Sebastián. El etarra, que fue detenido por tres agentes del Cuerpo Nacional de Policía después de participar en el atentado que acabó con la vida del psicólogo de la prisión de Martutene Francisco Javier Gómez Elósegui el 11 de marzo, sufrió diversas lesiones que la policía atribuyó al forcejeo que se produjo durante la detención. El activista de ETA tuvo que ser hospitalizado en un centro sanitario de San Sebastián a los dos días de haber sido detenido, aquejado de rotura de vértebras lumbares y numerosas contusiones en la cara, el tronco y las extremidades.
El portavoz del PNV atribuyó las lesiones a los malos tratos sufridos en comisaría y declaró que Elejalde había sido "machacado". El Sindicato Unificado de Policía demandó a Joseba Egibar por esas manifestaciones y reclama en su querella una indemnización de 100 millones de pesetas en concepto de responsabilidad civil.
Egibar entregó al juez que investiga las presuntas torturas, el magistrado Justo Rodríguez, diez fotografías que, según manifestó, había recibido de forma anónima. Las imágenes son una copia de los originales que la autora entregó a dos agentes de la Ertzaintza en un bar de San Sebastián.
En un primer momento, la Ertzaintza negó tener esas imágenes, aunque ayer un portavoz del departamento de Interior reconoció a este periódico que fueron entregadas a dos ertzainas por una persona que no quería ser identificada. Tras examinarlas minuciosamente, se consideró que no aportaban nada relevante a la investigación y se archivaron sin informar al juez. El portavoz de Interior añadió que la Ertzaintza desconoce cómo las fotos pudieron llegar a manos del portavoz del PNV.
Urquijo afirmó que "lo primero que tenía que haber hecho la Ertzaintza al disponer de esas pruebas era aportarlas al juez" y manifestó su creencia de que la consejería de Interior, "como está un poco atada de pies y manos", proporcionó esas pruebas a Egibar, "que tiene vía libre para jugar el papel de malo y establecer esa campaña de acoso a las Fuerzas de Seguridad del Estado y al ministerio".
Los testimonios sobre los presuntos malos tratos sufridos por Fernando Elejalde continuaron ayer ante Justo Rodríguez, titular del juzgado de instrucción número 2 de San Sebastián, con las manifestaciones de cuatro agentes del Cuerpo Nacional de Policía -los dos que certificaron la presencia de Elejalde en la comisaría y los dos que le tomaron declaración-, que respondieron durante casi dos horas.
El agente que actuó como secretarlo en la toma de declaración al activista de ETA aseguró ante el el juez que Elejalde tenía "los ojos amoratados". Según Álvaro Reizabal, abogado de la familia Elejalde, personada como acusación particular, uno de los policías declaró que "había oído que los compañeros que participaron en la detención tenían algún deterioro físico" como consecuencia del arresto, que había sido "violento". Uno de los tres agentes que le detuvieron presentaba arañazos y, tenía la camisa rota.
Reizabal protestó por el hecho de que los policías comparecieran como imputados y no como testigos -lo que les obligaría a responder a todas las preguntas-. El próximo jueves día 12 comparecerán ante Justo Rodríguez otros seis agentes que se encontraban en el exterior de la comisaría para explicar si vieron llegar a Elejalde el día de su detención.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1997