Jean-Pierre Chevènement, el nuevo ministro del Interior, centra la atención española. Aunque el Partido Socialista (PS) de Lionel Jospin ha expresado durante la campaña su voluntad de mantener sin reticencias la cooperación antiterrorista con el Gobierno de Madrid, los detalles dependerán de Chevènement, un político de larguísima experiencia y reacciones imprevisibles.Chevènement nació en Belfort (Franco Condado, junto a la frontera suiza) el 9 de marzo de 1939. Estudió en la Escuela Nacional de Administración, el centro de formación de las élites, y se sumó al movimiento socialista mucho antes de que François Mitterrand, a quien luego apoyó, se convirtiera al izquierdismo. En el primer septenio de Mitterrand ocupó las carteras de Investigación, Industria y Educación.
Se trata de un hombre de principios: en enero de 1991 dimitió como ministro de Defensa para expresar su oposición a la guerra del Golfo. En 1993 abandonó el PS, donde no cabía su rotundo rechazo al tratado de Maastricht, y fundó un partido propio, el Movimiento de los Ciudadanos, con el que, antes de trabar su actual alianza con Jospin, trató de aproximarse tanto al Partido Comunista como al "gaullismo social" de Philippe Séguin, ahora aspirante al liderazgo de la derecha en sustitución de Alain Juppé.
Chevènement es, en la tradición jacobina, un radical enemigo de los movimientos separatistas y del terrorismo. No puede esperarse de él una actitud benevolente frente a ETA. Por otra parte, cree que Francia debe mantener la condición de tierra de asilo y se opone a los acuerdos de Schengen sobre supresión de fronteras intraeuropeas, lo que podría ocasionar roces con España.
El recién creado equipo de Chevènement prefirió ayer no hacer declaraciones a este periódico sobre sus proyectos en cuanto a la cooperación franco-española.
Reticencias españolas
El Ministerio del interior español espera con expectación ver qué política va a desarrollar el nuevo Gobierno francés, aunque oficialmente mantiene que no tiene por qué cambiar nada en las relaciones bilaterales, sobre todo en los referente a la cooperacion antiterrorista, informa Jesús Duva.El equipo de Jaime Mayor Oreja sostiene oficialmente su convicción de que no va a disminuir el alto grado de cooperación institucional alcanzado en la lucha contra ETA entre España y Francia. Pero fuentes antiterroristas expresaron algunas reticencias, por creer que las cosas no van a ser tan fáciles como con Jean-Louis Debré o Charles Pasqua, antecesores de Chevènement, a la vez que aventuran la opinión de que las relaciones serán más rígidas y menos fluidas, al menos los primeros meses. No obstante, los mismos medios prefieren esperar a ver los nombramientos que haga Chevènement al frente de los servicios policiales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1997