Harold J. Nicholson, de 46 años, 16 de ellos en la CIA, fue condenado ayer a pasar más de cuatro lustros en prisión por haber vendido a Moscú secretos relativos a la seguridad nacional de EE UU. Un tribunal de Alexandria (Virginia) le sentenció a 23 años y siete meses. Nicholson, que se declaró inocente en el momento de su detención, el pasado octubre, y que reconoció su culpabilidad en marzo, es el miembro de la CIA de mayor rango jamás condenado por traición."Lo siento", dijo Nicholson durante el juicio. "No voy a pedir el perdón de mis colegas y mis compatriotas, porque sé que no pueden dármelo". Nicholson confesó haber espiado para Rusia desde junio de 1994 hasta su detención. En los contactos que sostuvo con agentes rusos en India, Indonesia, Suiza y Singapur, les entregó importantes documentos de la CIA, entre ellos los de algunas identidades. Según la acusación, el topo recibió de Moscú un mínimo de 180.000 dólares (26 millones de pesetas), que dedicó en su mayor parte a cubrir los gastos de su relación amorosa con una bella tailandesa. Su último destino fue el de instructor de agentes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1997