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ROCK

Medina Azahara escoge La Riviera para agradecer el apoyo de su gente

Sin más ruido que sus canciones. Sin acaparar grandes reportajes ni escucharse mucho en la radio, el grupo cordobés Medina Azahara constituye uno de los valores más seguros del rock español. Ajenos a cualquier poder mediático y desde una discográfica modesta, son lo que son porque tienen lo mejor que un artista puede tener: un público fiel y entusiasta. Sus discos se venden a palas y sus recitales siempre registran llenos, como es muy posible que vuelva a suceder esta noche en La Riviera, tal y como ha ido la reserva de entradas en la venta anticipada.Aunque el grupo estuvo a punto de desaparecer, la tenacidad de su cantante, Manuel Martínez, lo reflotó reclutando nuevos músicos. Han paseado con éxito su peculiar estilo por Nueva York, tienen una de las agendas más apretadas de actuaciones para este verano y empiezan a ser reclamados en lugares tan dispares como Egipto o Japón.

Su afortunada mezcla de rock duro, de guitarras poderosas y base rítmica implacable, con resonancias sinfónicas aflamencadas y andalusíes se bascula sobre una actitud honesta que encanta a los chavales de barrio, a las masas que acuden a verles -en muchos casos, padres con hijos- y participar con ellos en un ritual catártico. Y el grupo no sólo da siempre todo lo que lleva dentro, sino que además se muestra agradecido: su reciente disco, doble y grabado en directo durante su gira del 96, se llama A toda esa gente. Lleva casi 100.000 discos vendidos.

Medina Azahara actúa hoy en La Riviera (paseo bajo de la Virgen del Puerto, s/n, metro Puerta del Ángel), 21.30 horas, 2.000 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1997