Soy padre de tres hijos, dos chicos y una chica, en los cuales la vocación musical ha prendido. Estoy, por ello, muy orgulloso. El problema es que mis chicos han elegido instrumentos musicales bastante sonoros. A mi hijo mayor le gusta mucho el saxofón. A la niña le encanta el bajo y al pequeño le apasiona la gaita. Vivimos en una casa de pisos y, como es lógico, no sería demasiado cívico que los tres ensayaran en casa simultáneamente fuera de un margen muy pequeño de horas diurnas y aun así, dado que nuestra casa es de dimensiones medianas, resultaría difícilmente soportable para nuestros vecinos.El caso es que nos hemos planteado el asunto de la música con la seriedad que merece. Ni ellos ni sus padres queremos que pierdan su vocación musical, pero para adquirir la destreza que ha de mantenerles la vocación necesitan ejercitarse. Y en casa, obviamente, no pueden. En el colegio, los dos pequeÑos apenas practican lo imprescindible, y el mayor, en el instituto, tampoco puede.
Sabemos que hay sitios donde los conjuntos musicales, los grupos de rock o los de punkies alquilan locales, pero resulta bastante caro para chicos de la edad de los nuestros y, sobre todo, los locales existentes son más bien para gente de más edad.
Con esta carta quisiéramos pedir que las autoridades destinaran algún espacio público, cerrado si es posible, para que los adolescentes puedan -gratuitamente si es posible y si no mediante un alquiler simbólico y bajo- practicar con sus instrumentos musicales sin molestar al vecindario. Pienso que el despegue de la vocación musical de los niÑos y de los adolescentes en Madrid, durante tantos años enclaustrado en las enseñanzas rigurosas de los conservatorios, bien merecería un esfuerzo de las autoridades en este terreno.
Tanto la consejería de Educación de la Comunidad como las concejalías de Cultura de los barrios bien podían destinar algunas partidas presupuestarias o, mejor, algunos espacios inmobiliarios públicos para esta tarea. Vale la pena.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1997