En contra de la intuición, resulta que la influencia de la dotación genética individual en la habilidad para el conocimiento permanece casi constante durante toda la vida y es mayor que la influencia del ambiente y la experiencia acumulada, según los resultados en este aspecto del mayor estudio que se realiza en el mundo sobre el envejecimiento. El estudio, financiado por una institución oficial estadounidense, se basa en el censo existente en Suecia de su población de gemelos.Para el trabajo se estudiaron 240 parejas de gemelos del mismo sexo, idénticos y no idénticos, de 80 o más años de edad, en buen estado físico y mental. Da pistas sobre la razón de las diferencias de capacidad, ligadas a la calidad de vida, que se observan en los ancianos, una población en gran aumento en todos los países desarrollados.
Las conclusiones, publicadas en la revista Science, indican que el 62% de la habilidad general para el conocimiento (el nivel intelectual) de estos gemelos octogenarios puede atribuirse a la influencia genética, un valor muy similar al encontrado en otros estudios, en grupos de edad distintos, mientras que alrededor del 40% restante se debe a la influencia del ambiente. Esta cifra disminuye y aumenta ligeramente, respectivamente, cuando se trata de capacidad específica, como la velocidad a la que efectúa una tarea mental.
Gerald McClearn, director del estudio, ha señalado: "En el grupo de suecos que hemos estudiado, incluso los efectos de más de 80 años de influencia ambiental no eliminaron el impacto de la herencia en la habilidad cognitiva".
Identificar genes
Las pruebas de capacidad cognitiva fueron hechas por enfermeros especializados y se refirieron al significado de palabras, lógica de figuras, diseño de bloques y memoria de imágenes. Los resultados fueron mucho más parecidos, como era de esperar, entre los gemelos idénticos, mientras que el haber vivido juntos o no, no demostró tener influencia.
Según McClearn, "empieza a resultar posible identificar genes específicos que pueden ser responsables de algunas de las diferencias existentes en la habilidad cognitiva". Este científico recuerda que el gen de la apoliproteína-E ha sido asociado no sólo con la enfermedad de Alzheimer de aparición tardía sino también con el declive cognitivo en un estudio realizado en ancianos.
En tareas específicas, la influencia genética fue del 55% en capacidad verbal, 32% en capacidad espacial, 62% en velocidad de proceso y 52% en memoria. En cuanto al ambiente, el factor que demostró tener más influencia fue el idiosincrático.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de junio de 1997