La derecha y la patronal francesas atacaron ayer el proyecto de Presupuestos del Gobierno socialista, incidiendo con particular énfasis en la escalada de los impuestos y en la falta de reducción de los gastos públicos.El Gobierno que preside Lionel Jospin reconoce un aumento de los ingresos fiscales de14.000 millones de francos (unos 350.000 millones de pesetas), pero los críticos al proyecto, presentado el pasado miércoles, estiman que el alza impositiva real estará entre los 50.000 y los 70.000 millones de francos (entre 1,2 billones y 1,75 billones de pesetas).
También el presidente de la República, Jacques Chirac, se ha sentido obligado a marcar su perfil participando en la polémica con críticas a la reducción del presupuesto militar y de las subvenciones a las familias de determinados niveles de ingresos.
El proyecto de Ley de Presupuestos incrementa las inversiones destinadas al empleo y la solidaridad, a la investigación, a la industria, a la enseñanza, a la justicia y al medio ambiente, en detrimento, efectivamente, de los gastos militares.
Es, obviamente, un Presupuesto determinado por la exigencia de Maastricht de alcanzar el 3% de déficit público y animado por las expectativas del 3% de crecimiento y el mantenimiento de la inflación.
Dado el estrecho margen de maniobra existente, con un abultado gasto social en un país en el que el 45% de los ingresos fiscales proceden de un impuesto como el IVA, el proyecto es fruto de un difícil equilibrio entre los imponderables y la firme idea de no renunciar a los compromisos asumidos por el partido socialista con su electorado.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de septiembre de 1997