El secretario del Tesoro norteamericano, Robert Rubin, de visita en China para preparar la cumbre que se celebrará entre Bill Clinton y Jiang Zemin en octubre, hizo hincapié ayer en la necesidad de seguir fortaleciendo los lazos entre China y EE UU para conseguir la estabilidad y la prosperidad mundial. Aunque Rubin alabó la mejoría de relaciones entre los dos países, no dejó de subrayar que la situación de los derechos humanos en China sigue siendo un objetivo de primer orden para Washington y un motivo de desacuerdo con Pekín.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de septiembre de 1997