Durante el debate parlamentario iniciado ayer en Lisboa sobre la financiación de los partidos, los cuatro grupos con representación parlamentaria (socialistas, socialdemócratas, populares y comunistas) coincidieron en la necesidad de limitar los gastos de las campañas electorales y establecer rigurosos controles sobre las donaciones de fondos. Los cuatro grupos sostienen que debe mantenerse el sistema mixto de financiación (público y privado), pero los comunistas defienden la prohibición de las donaciones de empresas. Los socialdemócratas sostienen que no hay que prohibir este tipo de donaciones pero sí crear un organismo que las fiscalice y las distribuya. Por su parte, los populares defienden un régimen de beneficios fiscales para aquellas empresas que ofrezcan donaciones a los partidos siempre y cuando no tengan deudas con la Seguridad Social.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de septiembre de 1997